Una estructura horizontal. (parte 2)
Si en la organización reunimos las tres condiciones para desarrollar una participación efectiva de sus integrantes, y tenemos claro el objetivo institucional, podemos aportar en la consolidación de una organización que responda a los intereses de sus grupos de interés (accionistas, clientes, proveedores y empleados).
Al diseñar una estructura organizativa además de generar motivación, formación e instancias de participación, es importante tomar en cuenta la cultura organizacional y la imagen, prestigio o reconocimiento que se quiere obtener. Esto lleva a preguntarse, cuales son los hábitos, costumbres, imaginarios y sentires de los integrantes de una organización.
Otro aspecto importante es identificar con claridad cuál es la cadena de valor de su producto o servicio y los procesos que conlleva; es decir, saber cuáles son sus recursos de entrada, de soporte o apoyo, de normativa o de control y cuáles son los productos o resultados a obtener de cada uno de los procesos desarrollados en el interior de la institución, partiendo desde los procesos considerados como estratégicos, los de generación de valor y los procesos de apoyo.
Identificados y definidos los elementos anteriores podemos decir que ya se cuenta con un primer acercamiento a lo que se conoce como Identidad institucional. Saber de dónde se viene y a donde se va, constituye el primer paso para construir un plan, una organización; y conocer y definir los métodos de trabajo definirán el tipo de estructura a desarrollar, horizontal o piramidal.
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